
La memoria también sabe sanar
Durante mucho tiempo creí que recordar era volver a romperme. Que abrir la puerta de la memoria era invitar de nuevo al dolor a sentarse
De todo lo que podría decirse de este libro, revelador es la palabra que más se acerca a su verdad.
Hay emociones que no sabemos explicar, solo sentir. Por eso escribí estas páginas: con la esperanza de que, desde lo más humano que somos, alguien pudiera sentirse acompañado, entendido y un poco menos solo, como me sentí yo cuando decidí abrir las memorias de mi corazón.

Durante mucho tiempo creí que recordar era volver a romperme. Que abrir la puerta de la memoria era invitar de nuevo al dolor a sentarse

Hay días en que el corazón amanece lleno y no sabemos de qué. Una mezcla de nostalgia, gratitud, miedo y esperanza que no encuentra nombre.

Hay conversaciones que la vida no nos dejó terminar. Personas que partieron sin aviso, vínculos que cambiaron, versiones nuestras que quedaron en el camino. Para