Lo que vive en mí

Escribo para recordar que sentir también tiene un lugar. Entre palabras, café y memorias,
he creado un espacio para quienes buscan volver a sí.

Escribo para volver a lo esencial

Soy Erica Gaviria, poeta y creadora de experiencias sensibles.

Mi trabajo nace de la memoria, la vulnerabilidad y la belleza que habita en lo cotidiano.

A través de la escritura, el café y los encuentros íntimos, busco crear espacios donde las emociones puedan sentirse sin prisa.

Si nos conociéramos un poco más, sabrías que: 

Siempre hay un cuaderno abierto y un esfero cerca de mí.

Soy de las personas que subrayan los libros y luego vuelven a ellos años después.

Me conmueven las personas que tienen el valor de sentir.

Estudié Derecho porque siempre me han interesado las historias humanas. Con el tiempo descubrí que también podía acompañarlas desde la escritura.

Me gustan las conversaciones largas, las que empiezan hablando del clima y terminan hablando de la vida.

Hay canciones que escucho una y otra vez porque me ayudan a escribir aquello que todavía no sé decir.

Todavía estoy aprendiendo a elegirme, a escucharme y a recordar que no siempre tengo que tener todas las respuestas.

Si me preguntas cuál es mi parte favorita de la creación, siempre responderé que los árboles. Me recuerdan que las cosas más fuertes también crecen despacio y en silencio.

Disfruto profundamente estar rodeada de las personas que amo, pero necesito momentos de silencio para volver a mí. La soledad, para mí, no es ausencia; es el lugar donde vuelvo a escucharme.

Hago muchas preguntas. A veces a los demás, casi siempre a mí misma. Me interesa más comprender que tener respuestas rápidas.

Siempre hay música en mi vida. Bailo mientras cocino, canto aunque desafine y tengo la costumbre de asociar canciones con personas, lugares y momentos que no quiero olvidar.

Me encanta el fútbol porque me recuerda que las emociones también se viven en comunidad. Pocas cosas me emocionan tanto como un estadio celebrando un gol o un partido compartido con las personas que quiero.

Tengo una mente que rara vez se queda en silencio. Pienso mucho, a veces demasiado. Escribir ha sido la forma más amable que he encontrado de ordenar ese ruido y convertirlo en claridad.

Mi relación con Dios es una conversación constante. Hay días de certeza y días de preguntas, pero nunca ha dejado de ser el lugar al que vuelvo cuando necesito recordar quién soy.

Creo en el amor. En el que permanece, en el que transforma y también en el que nos enseña cuando termina. Tal vez por eso muchas de mis palabras nacen de esa búsqueda inagotable de aprender a amar y a dejarnos amar mejor.

Una mirada sensible sobre la vida, la memoria y el corazón

Antes de ser autora, soy una mujer que siente profundamente, cree en los procesos del alma y encuentra belleza en los detalles simples: una conversación honesta, una página escrita, una taza de café, una rosa o una memoria que vuelve para ser comprendida.

SENSIBILIDAD

Vivo y escribo desde la emoción, prestando atención a lo que el corazón intenta decir en silencio.

LO QUE PERMANECE

Creo en los detalles que guardan significado: las flores, las cartas, los recuerdos y los pequeños rituales.

ALMA

Mi camino está atravesado por la espiritualidad, la esperanza y la búsqueda de sentido en cada etapa vivida.

MEMORIA

Honro las historias personales como parte de lo que somos, de lo que sanamos y de lo que aprendemos a abrazar.

Escribo para transformar lo vivido en memoria, fe y corazón.

Memorias de una creyente no es solo un libro. Es un refugio. Cada página es una pausa para mirar hacia adentro: para honrar lo que duele, recordar lo que amaste y volver a creer en lo que eres. Una experiencia poética, emocional y sensorial que te acompaña en los momentos en que más lo necesitas

Creo en las conversaciones honestas, las flores secas dentro de los libros y las palabras que llegan a tiempo.

 

"Antes de que existiera este libro, existía una historia"

Lo que sientes también
merece un espacio.

A veces todo empieza con una página, una taza o una conversación.

Una historia escrita desde la sensibilidad y el corazón.

Desde muy joven encontré en la escritura la única forma que tenía de entender lo que me pasaba por dentro. No aprendí a escribir en un aula. Aprendí escribiendo lo que dolía, lo que asombraba, lo que no sabía cómo decirle a nadie.
 
Con el tiempo, esas palabras dejaron de ser solo mías. Fueron convirtiéndose en un puente hacia otras mujeres, otras heridas, otras historias que también necesitaban un lugar donde existir. Así nació ByEricaGaviria: un espacio donde la escritura, la fe y la memoria se encuentran para acompañar procesos personales a través de la palabra.
 
Hoy soy escritora, poeta y creadora de experiencias sensibles. Publiqué Memorias de una creyente, un libro que nació del temblor y de la esperanza, y que busca acompañar a quien lo lee en sus propios procesos. También soy cofundadora de Memorias Café, porque creo que la vida se siente mejor con una buena taza entre las manos y una conversación que valga la pena.
 
 

El ritual que acompaña lo que sientes

Hay momentos que piden silencio, una página en blanco y una taza entre las manos. Memorias Café nació de esa convicción: la vida no se debe beber de prisa.

Es un proyecto que cofundé porque creo que el café especial no es solo una bebida: es una pausa. Un pretexto para la conversación pendiente, para la reflexión que se postergó, para el momento contigo que tanto necesitabas.
 
Así como las palabras acompañan lo que sientes, el café acompaña las palabras. Memorias Café y ByEricaGaviria nacen del mismo lugar: la certeza de que los instantes pequeños también merecen ser habitados con intención.
 
 

ANATOMÍA DEL SENTIR

Un espacio para recibir poemas, reflexiones y palabras que acompañan.

Además, podrás descargar fragmentos inéditos, ejercicios de escritura
y pequeños detalles que abrazan el alma.